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Propuesta Productividad

Propuesta Para Aumentar la Productividad del Empleado Gubernamental  

 El Bloque de Avanzada Popular (BAPO) ha elaborado el borrador de una propuesta para propiciar el desarrollo económico y la productividad en los países del tercer mundo mediante la formación de actitudes en la población a través de la instalación de valores sociales en la psiquis de los individuos.

Para que esta propuesta se establezca, basta que el gobierno del país en cuestión quiera hacerlo.  No obstante es de esperarse que si las Naciones Unidas respaldan la idea y ofrecen la ayuda económica que se necesitaría para su implementación el interés sea mayor y el proceso más acelerado.  Cualquier gobierno honesto que interese combatir el flagelo de la corrupción en su país, para así dar margen al desarrollo económico, puede tener un genuino interés en suscribir su gobierno a un programa de las Naciones Unidas que provea fondos para implementar las ideas que en esta propuesta se sugiere.  Además, las organizaciones financieras que brindan ayuda monetaria, a través de préstamos para el desarrollo económico de los países, pueden tener interés en establecer como condición para aprobar préstamos de mayor cuantía, el que sus respectivos gobiernos establezcan un programa para aumentar la productividad gubernamental como la que aquí se sugiere.  Tal sería el caso del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM) por ejemplo.  Por consiguiente, todo gobierno que interese recibir mayores cantidades de ayuda económica de parte de estos organismos internacionales tendría más interés en establecer este tipo de programa si formara parte de los requisitos para que se le otorgaran los préstamos.

La iniciativa para proveer los fondos que se necesitan para implementar la propuesta puede estar a cargo de cualquier organización que se lo proponga.  No obstante, si esa organización fuera la de las Naciones Unidas tendría más prestigio y aceptación general.

 Le agradecemos poder contar con el beneficio de sus comentarios los cuales podrá hacer en la sección del Foro de Discusión correspondiente a este tema.

 

Esperando su participación quedamos de usted,

Lic. Gerardo Castillo

Presidente Bloque de Avanzada Popular

Tel. 809-245-0672

Walter H. Bruckman

Email:  w_h_bruckman@yahoo.co

 

PROPUESTAS PARA PROPICIAR LA PRODUCTIVIDAD Y EL DESARROLLO ECONÓMICO MEDIANTE LA FORMACIÓN DE ACTITUDES EN LA POBLACIÓN A TRAVÉS DE LA INSTALACIÓN DE VALORES SOCIALES EN LA PSIQUIS DE LOS INDIVIDUOS

Bloque de Avanzada Popular (BAPO)

7 de febrero de 2005

 

Indice

 

I     CAUSAS DEL SUBDESARROLLO: LA BAJA PRODUCTIVIDAD EN LAS INSTITUCIONES GUBERNAMENTALES   0

1.1  Percepción equivocada de las causas del subdesarrollo  0

1.2  Causas psico-sociológicas del subdesarrollo  0

1.3  La importancia que tiene la existencia del Estado y su relación con las instituciones, las actitudes y los valores  2

1.4  Qué son o como se definen los valores sociales básicos de la cultura que se pretenden instalar en la psiquis de los individuos  3

1.5  Percepción que se tiene de las  instituciones gubernamentales en los países subdesarrollados  4

 

II     ESTRATEGIA PARA AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD EN LAS INSTITUCIONES GUBERNAMENTALES: LA INSTALACIÓN DE VALORES SOCIALES BÁSICOS EN LA POBLACIÓN Y LA FORMACIÓN DE ACTITUDES BÁSICAS   6

2.1  ¿Cómo generar la formación de actitudes basicas en la población?  6

2.2   Formas de modificar la conducta: los incentivos y las actitudes  6

2.3  Algunas consideraciones teóricas en cuanto a qué son y cómo funcionan las actitudes y los incentivos  7

2.4  Estrategias equivocadas para generar cambios en las actitudes sociales  9

2.5  Estrategias nuevas para generar cambios en las actitudes sociales  10

2.6  Estrategia para aumentar la productividad de la Policía Nacional 13

2.7  Estrategia para aumentar la productividad de la judicatura  14

2.8  Estrategia para aumentar la productividad en el sistema educativo  15

2.9  Estrategia para aumentar la productividad en las agencias gubernamentales que prestan servicios: por ejemplo, el Departamento de Hacienda  16

2.10  Resistencia que tendría el establecimiento de los incentivos a la productividad  16

2.11  Factores de alta productividad de la empresa privada incorporados en la empresa pública  16

 

III     CAUSAS DEL SUBDESARROLLO: LA BAJA PRODUCTIVIDAD EN LA EMPRESA PRIVADA   18

3.1  La baja productividad de la empresa privada en los países subdesarrollados  18

3.2  Causas de los salarios reales bajos  21

3.3  Causas de los niveles de inversión bajos  22

 

 

IV     LA AYUDA EXTERIOR PARA SALIR DEL SUBDESARROLLO   24

4.1  Necesidad de la ayuda exterior en la formación de actitudes  24

4.2  El problema de la injerencia exterior en los asuntos internos de un país  24

 

Apéndice A   27

ASPECTOS PSICOLÓGICOS DEL SUBDESARROLLO   27

Resumen del libro   27

Hacia una Reformulación de la Psicología Contemporánea: La Teoría de los Senergicones   27

El Papel de las Actitudes en el Desarrollo Económico  27

¿Cómo funcionan las Actitudes?  27

¿Cómo los Valores Regulan la Conducta?  28

¿Cómo se Instalan los Valores?  29

La Desinstalación Sistemática de los valores en los Países del Tercer Mundo  30

 

Apéndice B   31

ASPECTOS ECONÓMICOS DEL SUBDESARROLLO   31

Resumen del libro inédito   31

Hacia una Reformulación de la Economía Contemporánea: la Teoría de la Distribución Óptma del Ingreso   31

El papel del salario Real y la Distribución del Ingreso en la Determinación del Nivel de Producción y Empleo  31

La Receflación Y  La Estanflación  32

La Ley Del Producto Marginal Decreciente Como Error Conceptual Para Justificar Salarios Bajos  33

La Política Económica De Mantener Salarios Bajos  34

El Poder De Las Ideologías "Científicas" Para Determinar La Percepción De La Realidad  35

Conclusión  36

 

Apéndice C   39

ASPECTOS SOCIOLÓGICOS DEL SUBDESARROLLO   39

La Estructura Social y el Nivel de Anomia en la Sociedad  39

¿Cómo la sociedad puede integrar las metas sociales a las normas sociales?  40

 

 

Apéndice D   43

LA ANOMÏA SOCIAL COMO CAUSA DEL SUBDESARROLLO   43

Introducción  43

El Nivel de Anomia Social Como Causa del Subdesarrollo  43

Factores Sociológicos Que Impiden La Existencia De Un Sistema De Mercado De Libre Empresa  44

El Desarrollo Económico Y Su Relación Con La Distribución Del Ingreso Y Los Impuestos Sobre La Renta  45

¿Cómo se Puede Implementar la Sugerencia de Felipe González de Generar nueva Riqueza?. 45

¿Cómo se Puede Implementar la Sugerencia de Felipe González de Redistribuir el Ingreso?. 46

Fundamentación Teórica de las Sugerencias del Exprimer Ministro Español Felipe González  47

 

1.1  Percepción equivocada de las causas del subdesarrollo

El problema del subdesarrollo económico es el problema de la baja productividad. Un país es subdesarrollado cuando el producto por habitante es bajo. Para salir del subdesarrollo se necesita aumentar la productividad o el producto por habitante. Sin embargo, el verdadero problema consiste en identificar las causas del subdesarrollo o de la improductividad y removerlas. La primera causa del subdesarrollo que hay que remover y la más importante es la percepción que se tiene del subdesarrollo. ¿Por qué es ésta la principal causa del subdesarrollo? Esta percepción de las causas del subdesarrollo es equivocada. Como consecuencia, todo el dinero que se ha invertido a través de décadas en ayudar a los países del tercer mundo para salir del subdesarrollo es dinero que se ha perdido. Lo peor de todo es que continuará perdiéndose en el futuro como consecuencia de mantener una percepción equivocada de las causas del subdesarrollo.

¿De dónde surge esta percepción?  En la búsqueda de las causas del subdesarrollo se observa que los países subdesarrollados se caracterizan por un bajo acervo de capital físico y humano. Poca maquinaria e infraestructura y poca preparación técnica y profesional del trabajador. Por el contrario, la alta productividad en los países desarrollados está asociada con un acervo de capital por individuos alto, conjuntamente con un alto grado de capacitación técnica y profesional. En consecuencia, se concluye que las causas del subdesarrollo residen en un bajo acervo de capital físico y en un bajo nivel de educación técnica y profesional. Por consiguiente, se piensa que para salir del subdesarrollo lo que hay que hacer es invertir en maquinaria, infraestructura y educación técnica y profesional.

A pesar de que han pasado décadas ensayando esta hipótesis sin obtener resultados, se continúa con la creencia de que esta hipótesis es correcta y que el subdesarrollo se debe a la falta de capital físico y humano.

A partir de la Segunda Guerra Mundial una gran parte de los países de Europa terminaron con mucho menos acervo de capital que los países de América Latina. Alemania terminó completamente destruida sin infraestructura y sin maquinaria. Al cabo de pocas décadas, Alemania y el resto de Europa resurgían como potencias económicas, mientras los países de América Latina, más de medio siglo después, siguen en las mismas condiciones de subdesarrollo. Los planes de ayuda a Europa como el plan Marshall, produjeron resultados, a diferencia de los planes de ayuda a América Latina que no han producido resultados.

Por consiguiente, en este momento histórico la principal causa del subdesarrollo se encuentra en mantener una percepción equivocada sobre las causas del subdesarrollo que conduce al desperdicio de los fondos que se invierten.

1.2  Causas psico-sociológicas del subdesarrollo

En los países desarrollados, cuando se piensa en contribuir al desarrollo económico de los países del tercer mundo, se piensa generalmente en suministrarles dinero, ya sea a través de préstamos o regalías, con el propósito de realizar inversiones en infraestructura y educación profesional. Esto se debe a que se piensa que el problema del subdesarrollo es causado por la falta de capital físico y humano. No se plantea el problema del subdesarrollo como uno que obedezca a la falta de valores sociales instalados en la psiquis de los individuos, o a la falta de actitudes positivas o a la falta de instituciones sociales o a la falta del Estado o a la falta de un sistema económico de mercado de competencia. Pero en realidad, estas variables psico-sociológicas constituyen las causas del subdesarrollo. Para ser más específico, todos estos factores o variables constituyen uno solo, pues cada uno es la consecuencia concatenarte del otro. La ausencia de valores sociales instalados en la psiquis de los individuos produce la ausencia de actitudes positivas. La ausencia de actitudes positivas en la población, produce la ausencia de instituciones sociales. La ausencia de instituciones sociales produce la ausencia del Estado. La ausencia del Estado, produce la ausencia de un sistema de mercado de competencia. La ausencia del Estado y de un sistema de mercado de competencia produce el subdesarrollo. Por consiguiente, la percepción del problema del subdesarrollo en los países desarrollados es equivocada. La falta de capital físico y humano en los países subdesarrollados es la consecuencia del subdesarrollo y no, como se piensa, la causa del subdesarrollo.

Las causas del subdesarrollo de naturaleza psico-sociológicas, no son percibidas por las instituciones internacionales que brindan ayuda a los países subdesarrollados. Ellos tienen la percepción de que en los países subdesarrollados existen las instituciones gubernamentales, existe el Estado y existe un sistema capitalista. En el acto de prestar dinero a los países subdesarrollados está implícito la creencia en la existencia de estos tres factores. Admitir que estos tres factores no existen cuando se le brinda ayuda financiera a un país, sería como admitir que se está actuando irresponsablemente al otorgar dichos préstamos, pues resultaría evidente que en una situación de anarquía ese dinero de seguro se lo robarían total o parcialmente los políticos, condenando a los pobres de dicho pueblo a pagar por el dinero que se roban los políticos. Las organizaciones que brindan ayuda financiera a los países del tercer mundo no admiten actuar irresponsablemente, por consiguiente, están dando por sentado la existencia de estos tres factores. Sin embargo, esta percepción es equivocada porque la realidad es que en los países subdesarrollados estos tres factores no existen. Esta falsa percepción tiene su origen en la tendencia a confundir la existencia de una institución con las estructuras que la alberga.

 

1.3  La importancia que tiene la existencia del Estado y su relación con las instituciones, las actitudes y los valores

El Estado es el gobierno en un país o nación. El Estado se compone de instituciones. Es la organización compuesta a su vez de organizaciones llamadas instituciones gubernamentales que ejerce la autoridad y el uso de la fuerza en un territorio con el propósito de imponer un determinado orden. Este orden viene dado por las leyes, las normas sociales y las reglamentaciones que deben regir la conducta de los individuos en la sociedad. Estas leyes, normas y reglamentaciones pueden ser establecidas por un monarca o por un dictador o por un cuerpo legislativo o por las costumbres y tradiciones de la sociedad o por las creencias religiosas. El Estado puede ser una monarquía o una dictadura o una democracia. Aún bajo una monarquía o una dictadura las leyes, normas y reglamentaciones pueden ser establecidas, aparte de por el monarca o el dictador, por un cuerpo legislativo o por las costumbres y tradiciones o por las creencias religiosas. Mientras más progreso, bienestar y/o poder económico exhibe una sociedad, mayor suele ser la existencia y presencia del Estado y, por consiguiente, mayor suele ser el orden y el cumplimiento de las leyes, las normas y  las reglamentaciones; mayor suele ser la disciplina de los individuos; mayor suele ser su grado de civilización.

En los países del tercer mundo el desarrollo económico está asociado a estas variables. Para que haya desarrollo económico es necesario la existencia de instituciones a cargo de hacer que se cumplan las leyes y reglamentos que regulan las relaciones entre los individuos y la forma de dilucidar las diferencias entre ellos que puedan surgir. En otras palabras, es necesaria la existencia del Estado a cargo de aplicar las leyes y reglamentos que hacen posible la existencia del orden y, por consiguiente, del sistema económico y político. Pero esas instituciones que componen el Estado tendrán un nivel de eficiencia y, por consiguiente, de existencia misma que dependerá de las actitudes que tengan los funcionarios en dichas instituciones o en dicho Estado hacia el cumplimiento de las leyes y los reglamentos. La institución policial no es el edificio de concreto armado donde operan los agentes y oficiales policiacos. La institución policial, como cualquier otra institución, es un organismo de departamentos interrelacionados desempeñando tareas complementarias con uno o más objetivos o metas. Esto es, reducir la criminalidad, evitar la violación de las leyes, proteger la propiedad y la vida de los ciudadanos, etc.. El grado en que la institución alcanza esa meta depende del grado en que los individuos que componen esa institución están motivados (identificados, compenetrados, impulsados, compelidos) en su conducta con el logro de dichos objetivos o metas. Eso depende de las actitudes de los individuos hacia el cumplimiento del deber y las actitudes dependen a su vez de los valores sociales instalados en la psiquis de los individuos. 

Los valores instalados en la psiquis de los individuos son aquellos que cuando se violan activan una emoción.  Un individuo responde emocionalmente a la violación de un valor, cuando al violar él dicho valor delante de los demás siente la emoción vergüenza o cuando al violar alguien dicho valor delante de él, siente la emoción ira o cuando al violar él dicho valor, pero no delante de los demás, sino ante sí mismo, siente ansiedad y desagrado.  Si los individuos no responden emocionalmente ante la violación de los valores sociales, no tienen instalados dichos valores en su psiquis y, por lo tanto, no tendrán las actitudes hacia el cumplimiento de sus deberes. Por consiguiente, no estarán motivados para alcanzar las metas de la institución.

Del conjunto total de valores de una sociedad, tienen particular importancia los que podemos llamar valores sociales básicos. Los valores sociales básicos se pueden definir como aquellos que valorizan positivamente los comportamientos individuales que cuando todos los individuos los realizan, redundan en el bienestar del colectivo y aquellos que valorizan negativamente los comportamientos individuales que cuando todos los individuos los realizan redundan en el mal del colectivo. Los valores básicos son: robar es malo, matar es malo, mentir es malo, ser honesto es bueno, engañar es malo, ser altruista es bueno, tener palabra o cumplir la palabra es bueno, ser valiente es bueno, ser objetivo es bueno, ser justo es bueno, ser imparcial es bueno, etc..

Si el 100% de los individuos que componen una institución policial tienen todos los valores sociales básicos firmemente instalados en su psiquis, la institución operará con un nivel de eficiencia extraordinaria, aunque no tenga un edificio o estructura que los albergue y desde la cual operar, aunque no tenga recursos económicos para operar, ni tenga equipos de trabajo, ni tenga leyes claras y de fácil aplicación. Esto será así porque estarán fuertemente motivados. Si el 50% de los individuos que componen la institución policial tienen todos los valores sociales básicos firmemente instalados en su psiquis y el otro 50% de los individuos no los tienen o si todos tienen la mitad de los valores sociales básicos instalados en su psiquis, pero la otra mitad de los valores no están instalados o si todos tienen todos los valores instalados, pero no muy firmes, de manera que las emociones que activan ante su violación (vergüenza, ira, ansiedad) no sean muy fuertes, la institución funcionará mediocremente. Finalmente, si ningún individuo que compone la institución tiene los valores sociales básicos instalados en su psiquis o si muy pocos los tienen, la institución no existirá, el caos y la anarquía en sus operaciones prevalecerá y su nivel de eficiencia para alcanzar las metas será cero o casi cero, no importa los edificios y las facilidades físicas que los albergue, ni los recursos con que cuenten.

Cuando los individuos que componen las instituciones gubernamentales no tienen los valores sociales básicos instalados en su psiquis, no hay instituciones gubernamentales, no hay Estado capaz de aplicar las leyes y reglamentos que regulan el mercado de competencia. En consecuencia, no existe un sistema de mercado de competencia. El desarrollo económico permanece estancado como consecuencia de esta situación de anarquía o anomia social en donde los más fuertes se imponen sobre los menos fuertes y no existe la aplicación de las leyes y el orden legalmente establecido. Anomia es una palabra de origen francés que quiere decir ausencia de normas (desorganización social y personal, desmoralización, etc.). El término anomia social es usado con más precisión por los sociólogos E. Durcheim y Robert K. Merton para designar el estado de anarquía que se crea cuando las normas de conducta que la sociedad establece como legítimas para alcanzar las metas sociales (valores) no están integradas a las metas sociales (valores) y, en consecuencia, nadie obedece las normas sociales de conducta en la sociedad. Por ejemplo, los individuos quieren alcanzar la meta socialmente aceptable de ser ricos, pero nadie sigue las reglas de que hay que hacerlo sin robar, sin estafar, si sobornar, sin matar, etc.. (Una discusión del término siguiendo la conceptualización mertoniana se puede obtener en el Apéndice C: "Aspectos Sociológicos del Subdesarrollo").  (Una discusión más concisa del problema del subdesarrollo discutido aquí se puede ver en el Apéndice D: “La Anomia Social Como Causa del Subdesarrollo”).

Para traer el desarrollo económico en un mercado de competencia, es necesario instaurar el Estado, instaurar la institucionalidad, es decir, hacer que las instituciones gubernamentales funcionen. Para hacer que las instituciones gubernamentales funcionen, es necesario la formación de actitudes positivas básicas en los individuos.  Para formar las actitudes positivas básicas en los individuos es necesario instalar los valores sociales básicos en la psiquis de los individuos que la componen y acabar así con la situación de anomia social.

 

1.4  Qué son o como se definen los valores sociales básicos de la cultura que se pretenden instalar en la psiquis de los individuos

Es de advertirse, que lo que se pretende instalar en la psiquis de los individuos no son los valores sociales básicos de los países desarrollados sino los propios valores sociales básicos del país subdesarrollado. Por lo general los valores básicos en las distintas sociedades son los mismos. Todos los pueblos establecen más o menos un mismo conjunto de valores que podríamos llamar básicos.  Esta expresión de la cultura de los pueblos es bas­tante parecida de una sociedad a otra, no importa el nivel de desarrollo económico.  Esto se debe a que los valores sociales básicos son la expresión verbal de los comportamientos individuales que redundan en el bienestar del colectivo.  Puesto que lo que define el bienestar colectivo tiende a ser igual en todas las sociedades, la expresión de los compor­tamientos individuales que generan dicho bienestar colectivo, y que es lo que se representa en los valo­res sociales que hemos dado en llamar básico, es la misma en virtualmente todas las sociedades, desde las más subdesarrolladas hasta las más desarrolladas.  Virtualmente, en todos los pueblos es malo mentir, robar, ser deshonesto, ser antieconómico o derro­chador, ser ineficiente, etc.  La diferencia radica en que, en los pueblos desarrollados, la proporción de la población en la cual estos valores han sido insta­lados en la psiquis de los individuos y la intensidad (importancia relativa del valor) con que las personas que los tienen instalados res­ponden al valor, es mayor que en los subdesarrolla­dos, y eso tiene unas consecuencias, no solamente sobre el bienestar del colectivo, sino sobre el nivel de productividad, eficiencia y desarrollo económico  de la sociedad como un todo.

Es decir, todas las sociedades han desarro­llado y exhiben un conjunto de valores culturales que podemos llamar básicos y que son comunes a todas ellas.  Al parecer, todas las sociedades descu­bren, a través de la experiencia, el mismo conjunto básico de normas de conducta social que definen el bien común, el bien del colectivo, por el encima del bien individual.  En todas las sociedades robar es malo, mentir es malo, ser honesto es bueno, etc.  Lo que diferencia una sociedad de otra no es el patrón básico de valores culturales que desarrollan, sino la proporción de la población que se apega y sigue fielmente el cumplimiento de los mismos.  O sea, en lo que se diferencian es en la proporción de individuos que instalan en su psiquis los valores que establece la sociedad y que consagra como parte venerable de su cultura.

No estamos diciendo con esto que todas las culturas son iguales en cuanto al sistema de valores o normas sociales que desarrollan, sino que todas tienden a ser iguales en cuanto al conjunto de valo­res y normas básicas que definen el bien común por encima del individual.  En ese sentido, todas las sociedades, por experiencia, llegan al mismo descu­brimiento y lo consagran como los valores sociales que forman parte de la cultura general más amplia.  Por ejemplo, la sociedades pueden diferir en cuanto a los valores que definen la posición del hombre y la mujer en la sociedad.  Pueden diferir en cuanto a la forma de vestir o sus hábitos alimenticios.  Pueden diferir en cuanto a su concepción de la pun­tualidad, el sentido de la vida y la obscenidad, etc..  Así, la cultura árabe se diferencia de la latina y la latina de la anglosajona.  Pero en todas ellas robar o mentir o ser deshonesto o ser derrochador o no ser eficiente o no ser económico o ser egoísta o no ser considerado o no ser altruista, etc., es malo.  Todos éstos son valores que definen los elementos que constituyen el bien común.  Son estos elementos de la constelación de valores que definen el bien común, los que llamamos básicos y cuya instala­ción en la psique del individuo interesamos realizar.

La medición del grado o proporción en que los valores básicos de la sociedad, que definen el bien común, están instalados en los miembros que la componen, sería, de poderse realizar, un índice del grado de aculturación (apego a la cultura propia).  Es de esperarse que mientras más apegado a los valores que definen el bien común sea un pueblo, más eficiente será la sociedad y mayor debe de ser el desarrollo econó­mico que se alcance

Es necesario aclarar, aunque resulte obvio para todo el mundo, que no existen razas superiores. En consecuencia, las diferencias que se observan entre un país y otro en términos del grado de desarrollo económico y en términos de capacidad organizativa e institucional, tienen su origen, no en la superioridad de una raza, ya que todas las razas son iguales en cuanto a capacidades e inteligencia, sino en las diferencia de actitudes, es decir, en las diferencias de conductas aprendidas.

Los últimos descubrimientos científicos sobre el origen del ser humano, basado en el estudio de las mitrocondias de las células, ubican a todas las razas en el planeta teniendo un mismo origen en una abuela ancestral africana y presumiblemente negra. Aparentemente, en esta mujer hubo una mutación que le dio una ventaja sobre los demás. Por consiguiente, en el presente, sus descendientes son los únicos sobrevivientes en el proceso de selección natural. Sus descendientes salieron de África hace 70 mil a 60 mil años y se esparcieron por Europa, Asia y América. Las diferencias raciales que se observan de esa descendencia tienen su origen en la adaptación al medio ambiente climático y geográfico de esa especie única que es el ser humano.

Deseamos hacer énfasis en esto porque a veces las cosas obvias sirven a las personas malintencionadas para generar discusiones demagógicas sobre cuestiones sin ninguna trascendencia o relevancia. Estas discusiones drenan nuestras mejores energías y las desvían de lo que debe ser el propósito de todos y que es identificar las causas del subdesarrollo para poderlas remover y sacar de la indigencia a millones de seres humanos que en el planeta están sufriendo hambre y miseria.

 

1.5  Percepción que se tiene de las  instituciones gubernamentales en los países subdesarrollados

En los países subdesarrollados existe la falsa percepción de que la institución policial existe. Esto se debe a que se confunde el edificio y las paredes de concreto armado, así como su localización en alguna calle o avenida, con la institución misma. Lo mismo ocurre con las demás instituciones como los tribunales, el sistema penitenciario, el sistema de educación, la legislatura, etc.. En ausencia de las instituciones del Estado, el Estado no existe. Por consiguiente, es mucho el tiempo, el dinero y la energía que los ciudadanos pierden cuando se da por sentado la existencia de instituciones gubernamentales que no existen. Ese ciudadano que acude a la policía para reportar el robo de su vehículo o de cualquier propiedad, creyendo que la institución existe, pierde el tiempo y la energía. En el mejor de los casos, la policía no hará nada, o casi nada. En el peor de los casos, de la policía encontrar al que se lo robó, es posible que se lo apropie y ya no lo pueda recuperar o es posible que se ponga de acuerdo con el ladrón para borrarle la identificación y venderlo y repartirse el dinero. En consecuencia, no existe la institución policial o su existencia es tan tenue, tan débil, como las actitudes de los funcionarios que la componen. Lo mismo aplica para todas las demás instituciones gubernamentales como los tribunales, las cárceles, el Departamento de Hacienda, etc..

El Departamento de Hacienda de cualquier país juega un papel fundamental en el desarrollo económico.  Es por medio de esta institución que se redistribuye el ingreso mediante el cobro del impuesto progresivo a la renta.  También juega un papel preponderante en la expansión de la demanda agregada para aumentar el nivel de producción y empleo y en la creación de infraestructura y servicios médicos y educativos para la población.  No obstante, en los países subdesarrollados estos objetivos institucionales no se pueden cumplir porque el Departamento de Hacienda no existe.  En ausencia del Estado no hay sistema de impuesto que funcione. Es decir, los más fuertes, los ricos, no pagan impuesto progresivo a la renta como corresponde. Sólo los más débiles, los pobres, pagan impuestos regresivos al consumo. Por consiguiente, en ausencia del Estado, no hay redistribución del ingreso, no hay expansión de la demanda agregada y del nivel de producción y empleo de manera adecuada, no hay infraestructura adecuada, no hay hospitales ni escuelas adecuados.  En ausencia del Estado, no hay sistema de mercado de competencia, no hay capitalismo. En otras palabras, en ausencia del Estado lo que existe es una situación de anomia social.

La falsa percepción de que las instituciones gubernamentales existen, no solamente abarca a las personas en los países subdesarrollados, sino también a las personas en los países desarrollados. El problema de la ausencia de institucionalidad en los países subdesarrollados se percibe en los países desarrollados como un problema de falta de infraestructura física y de educación ética y profesional. Se piensa que la falta de instituciones se debe a la escasez de capital. Por tal razón, toda la ayuda se concibe en términos de dinero. Es decir, todo se concibe como un problema de falta de capital que puede ser resuelto con dinero. En consecuencia, se brinda dinero para que se hagan más escuelas, más cuarteles de policías, más edificios para correo, más agencias de investigación del crimen y la corrupción, más programas de educación ética y/o profesional, etc.

No obstante, como ya se señaló, las instituciones no son las estructuras que las albergan. En consecuencia, no se logran proveyendo los fondos para construir la infraestructura. Las instituciones son organismos o estructura sociales cuyo funcionamiento, como organismo de partes interdependientes, depende de las actitudes en la mente de los individuos. En consecuencia, cuando se habla de crear instituciones, de lo que se trata es de transformar las actitudes de los individuos que integran esas instituciones y esto no se consigue, como se piensa en los países desarrollados, invirtiendo en la infraestructura material o en la educación, sino en la instalación de valores sociales. Hay que invertir en la instalación de los valores de la sociedad en la psiquis de los individuos que integran las instituciones.

El sistema capitalista, para que exista, presupone la existencia de un Estado a cargo de hacer cumplir y aplicar las reglas del juego en un sistema de libre empresa. En ausencia de la existencia del Estado, no hay mercado porque no hay orden, no hay quien aplique las leyes. Las leyes existen pero son inaplicables. Se trata de una anarquía o situación de anomia social donde prevalecen siempre los intereses de los más ricos y poderosos. Este estado de anarquía o situación de anomia social es responsable del saqueo constante del erario y del saqueo de la ayuda exterior de los países desarrollados en forma de empréstitos, que trae a su vez la inestabilidad en las variables macroeconómicas tasa de cambio, tasa de interés, tasa de inflación, etc.. También esta anarquía es responsable del saqueo de los recursos y las riquezas naturales y del saqueo de los recursos humanos. Los recursos naturales no son protegidos sino que son depredados para enriquecer a los privilegiados que se los apropian ilegalmente o "legalmente" con la ayuda de los funcionarios gubernamentales corruptos. Los recursos humanos también son igualmente depredados por la clase empresarial. Los trabajadores tienen que laborar por un salario de miseria que apenas da para comer una vez al día. Es peor que un sistema esclavista, pues, para el que no tiene trabajo, simplemente se le deja morir de hambre y necesidades básicas sin satisfacer, como servicios médicos.

La visión del subdesarrollo en los países desarrollados, como un problema de falta de capital, cuando en realidad se trata de un problema de falta de institucionalidad, es responsable de que la ayuda exterior para combatir el subdesarrollo, en términos de proveer dinero o capital a través de empréstitos con el objetivo de invertirlo en infraestructura, edificaciones, maquinaria y equipos, etc. y en educación, vaya a parar a manos de los políticos y los empresarios asociados a los partidos políticos que se roban el dinero que posteriormente los pobres y trabajadores del país tendrán que pagar conjuntamente con los intereses.

Como consecuencia de esta apreciación, las personas en los países desarrollados a cargo de implementar la ayuda a los países subdesarrollados tienen la falsa impresión de que donde se ve un cuartel de policía existe una institución a cargo de hacer valer el orden público, donde existe una escuela, existe una institución que enseña a los niños, que donde existe un hospital, existe una instalación que brinda servicios médicos a la gente.  Por consiguiente, estos funcionarios dirigen la ayuda económica hacia la creación de más cuarteles de policía, más escuelas, más hospitales. Pero nada de esto funciona en los países subdesarrollados de manera cabal. Su funcionamiento es tan bajo y mediocre como el nivel de subdesarrollo que se padece. La existencia de esas instituciones es tan leve e imperceptible como las actitudes o motivaciones hacia el cumplimiento del deber de sus integrantes. Las instituciones sociales tienen su existencia principal es la psiquis de los individuos que la componen. Si no se invierte en la transformación y creación de este recurso humano a través de la formación de actitudes en los individuos, no habrá instituciones o, más precisamente, las instituciones que haya, serán tan tangibles como las actitudes que posean los recursos humanos que la componen.

También es frecuente en los países desarrollados, así como en los subdesarrollados, confundir la formación educativa profesional con la formación de actitudes. Hay numerosos ejemplos de ayuda exterior con el objeto de invertir en la formación educativa y profesional de los funcionarios gubernamentales en las instituciones policiales, jurídicas y de hacienda pública y fiscal en los países subdesarrollados. Estos ejemplos reflejan la falsa idea de que la formación de actitudes es un problema de educación profesional.

Además es frecuente en los países desarrollados, así como en los subdesarrollados, confundir la creación de códigos de ética profesional y su enseñanza con la formación de actitudes. Los códigos de ética son un listado de valorizaciones sobre la conducta profesional. Su aprendizaje y conocimiento como material educativo no implica su instalación en la psiquis de los individuos. Por consiguiente, no implica la formación de actitudes.

Si se quiere invertir en las instituciones hay que invertir en la gente, pero no en su preparación académica, sino en la formación del recurso humano, no en la formación educativa de la profesión que habrá de desempeñar, sino en la formación cívica. Hay que invertir en la formación de actitudes básicas en la población, que es lo mismo que invertir en la instalación de los valores sociales básicos en la psiquis de los individuos. Valores casi siempre ejemplificados en los héroes y patriotas nacionales. Valores como, el rechazo a la mentira, el rechazo al robo, el rechazo a la corrupción, etc.. Valores como el reconocimiento a la eficiencia, el reconocimiento a la rectitud, el reconocimiento a la puntualidad, el reconocimiento a el cumplimiento del deber, el reconocimiento a la honestidad, etc..

 

II     ESTRATEGIA PARA AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD EN LAS INSTITUCIONES GUBERNAMENTALES: LA INSTALACIÓN DE VALORES SOCIALES BÁSICOS EN LA POBLACIÓN Y LA FORMACIÓN DE ACTITUDES BÁSICAS

 

2.1  ¿Cómo generar la formación de actitudes basicas en la población?

Nadie sabe cómo invertir la ayuda exterior en la generación de capital humano del tipo que se ha descrito en los párrafos anteriores, que no es, valga la aclaración, en la preparación educativa y profesional de los individuos, si no en la formación de sus actitudes básicas. La razón para ello es que no hay una teoría sociológica o psicológica que explique con precisión cómo se instalan los valores de la sociedad en la psiquis de los individuos de manera tal que puedan responder emocionalmente ante su violación. Los paradigmas existentes son vagos e imprecisos y sólo ofrecen orientaciones generales.

No hay duda alguna de que las grandes civilizaciones prevalecieron sobre los demás pueblos, porque lograron inculcar en sus ciudadanos ese sentido del deber que cuando la mayoría de la población lo tiene y lo práctica, redunda en el bienestar de la totalidad o del colectivo. ¿Cómo lo hicieron los atenienses, los romanos, los egipcios, los aztecas, los incas, los ingleses, los alemanes, los japoneses? No se sabe. Lo que sí se sabe es que los valores eran transmitidos de generación en generación y que el comportamiento desviado (antisocial) era rápida y fuertemente rechazado por el grupo, a veces de manera muy cruel. Por ejemplo, entre los romanos y los alemanes era frecuente matar al que no daba el máximo en el campo de batalla. Habría que escudriñar la historia de esos pueblos en sus orígenes y formaciones, enfocando la atención en ese aspecto, para ver si se logra sustraer alguna información en ese sentido. Esto es una tarea de grandes proporciones que no se puede abordar aquí. Esperamos que las nuevas generaciones en las universidades se interesen por ella. Mientras tanto, se pueden abordar metas más modestas basadas en la experiencia y la intuición.

 

2.2   Formas de modificar la conducta: los incentivos y las actitudes

Intuitivamente se vislumbra dos formas de modificar la conducta de los seres humanos con respecto al cumplimiento de los valores básicos de la sociedad y con respecto al cumplimiento de las leyes y normas sociales. La primera forma de modificar la conducta es mediante el establecimiento de incentivos (recompensas y castigos) para aquellos que realicen o no realicen la conducta deseada dada por los valores sociales básicos de no mentir, no robar, ser honesto, etc. y que cumplan o no cumplan con las leyes y normas sociales. La segunda forma de modificar la conducta es mediante la formación de actitudes con respecto a los valores sociales básicos y con respecto al cumplimiento de las leyes y normas sociales.

La conducta determinada por incentivos depende de factores externos al individuo que son los que tienen la capacidad de imponer el castigo o la recompensa para el que realiza la conducta indeseada o deseada, según sea el caso. Cuando esos factores externos desaparecen, desaparecen también los incentivos y con ello se extingue lo que motiva la conducta. Por el contrario, la conducta determinada por actitudes depende de factores internos al individuo. Estos factores internos tienden a permanecer invariables a través del tiempo y, más aún, a ser transmitidos de una generación a la siguiente. Estos factores internos también tienen la capacidad de imponer el castigo o la recompensa para el que realiza la conducta indeseada o deseada, según sea el caso. Tanto el castigo como la recompensa surgen en términos de estados emocionales y afectivos desagradables (castigos) como agradables o gratificantes (recompensas) para el que realiza la conducta indeseada o deseada, según sea el caso. Los estados emocionales o afectivos desagradables son la vergüenza, la ansiedad, la angustia (sentimiento de culpa) y los estados emocionales o afectivos agradables son el orgullo, la alegría, la euforia, el sentimiento de autorrealización.

La conducta determinada por incentivos tiene como desventaja que es efímera y desaparece al desaparecer los incentivos. Tiene como ventaja el que se puede establecer rápidamente por la autoridad con el poder para recompensar o castigar. Por el contrario, la conducta determinada por actitudes tiene como ventaja el ser constante y permanente a través del tiempo y además, se trasmite de una generación a otra. Tiene como desventaja el que conlleva un proceso más complejo y más lento para establecerse.

En los gobiernos autoritarios la criminalidad tiende a ser baja porque el castigo al que viola las leyes y normas sociales se impone con rapidez y certeza como incentivo para evitar el incumplimiento de la ley. Pero cuando el gobierno autoritario desaparece, también desaparece el incentivo para no violar la ley (castigo seguro) y todo vuelve a ser lo que antes era. Es un hecho conocido que bajo el gobierno autoritario de Francisco Franco en España y el de Rafael Leonidas Trujillo en la República Dominicana el nivel de criminalidad o delincuencia civil era bajo, aunque el realizado por el estado era impune.

En los gobiernos democráticos donde la formación de actitudes sociales básicas es deficiente la criminalidad es alta, así como el nivel de anomia social, existiendo poca institucionalidad que pueda imponer castigos como incentivos para no violar la ley. Por el contrario, en los gobiernos democráticos donde la formación de actitudes sociales básicas es alta, la criminalidad tiende a ser menor, así como el nivel de anomia social, debido a que existe mucha institucionalidad que puede imponer castigos como incentivos para no violar la ley. Es decir, en este contexto las leyes y normas sociales se cumplen por dos razones. En primer lugar, porque los individuos tienen actitudes formadas que los inducen internamente a cumplir con los valores sociales básicos, las leyes y las normas sociales. En segundo lugar, porque las instituciones para castigar al que delinque funcionan debido a que la formación de actitudes en los individuos de la población hace que los funcionarios de las instituciones públicas o del estado tiendan a cumplir con su deber, haciendo que las instituciones funcionen. Debido a que estos funcionarios son extraídos de una población donde la mayoría tienen los valores básicos de la sociedad instalados en la psiquis, reaccionan con las emociones vergüenza o angustia o ansiedad cuando se le incita a no cumplir con su deber y a aceptar soborno. Como consecuencia de esta formación de actitudes de los funcionarios públicos las instituciones funcionan más eficientemente. Por consiguiente, debido a que las instituciones funcionan más eficientemente, éstas se encargan de perseguir al violador y castigarlo, lo que se constituye en un incentivo y, por consiguiente, en un motivo más para no delinquir.

Vemos, pues, que hay dos formas de modificar la conducta de los individuos con respecto al cumplimiento de los valores sociales básicos, las leyes y las normas sociales. Una forma es mediante el establecimiento de incentivos y la otra forma es mediante la formación de actitudes. Como hemos tratado de explicar ambas formas son complementarias y están correlacionadas en forma directa. Es decir, cuando una aumenta, la otra aumenta también. La relación de causalidad en dicha correlación directa es del siguiente modo. A medida que la formación de actitudes sociales básicas aumenta, también aumenta la institucionalidad y la presencia del estado y con ello aumentan los incentivos (penalidades y castigo seguro) para no violar los valores sociales básicos, las leyes y las normas sociales. Por consiguiente, si se desea generar cambios permanentes en la conducta de los individuos hacia los valores sociales básicos y hacia las leyes y normas sociales, deben crearse programas de formación de actitudes en la población.

Si se pretende circunscribir la ayuda para el desarrollo económico a aportaciones de dinero, deberá invertirse, no en infraestructura material, si no en programas de instalación de valores sociales básicos en la psiquis de la población.

 

2.3  Algunas consideraciones teóricas en cuanto a qué son y cómo funcionan las actitudes y los incentivos

Hay varios mecanismos que determinan la conducta. En el libro "Hacia Una Reformulación De La Psicología Contemporánea: La Teoría De Los Senergicones" se discuten en detalle los mecanismos que determinan la conducta. Dos de ellos tienen particular relevancia en este escrito. Uno es el mecanismo de las actitudes que se discute en el capítulo 2 del libro citado y el otro es el mecanismo de los incentivos que se discute el capítulo 8.

Una actitud se forma cuando se instala en la psiquis del individuo un valor de la sociedad. Un valor de la sociedad es una valorización o clasificación de un objeto concreto o abstracto en términos de dos categorías posibles: malo o bueno, positivo o negativo. Los valores sociales conllevan comportamientos individuales ante objetos concretos o abstractos que cuando todos los miembros de la sociedad los realizan, siguen o cumplen, redundan en un mayor bienestar para el colectivo, o sea, para la totalidad del grupo o sociedad. Los valores instalados en la psiquis de los individuos son los que tienen la capacidad de activar emociones y, por consiguiente, afectar la conducta (las actitudes correctas).

Por consiguiente, una actitud es o se puede definir como el conjunto de reacciones que ocurren en el individuo al enfrentarse a un objeto concreto o abstracto y que determina su conducta ante el objeto. Es decir, determina lo que siente, piensa y hace el individuo respecto al objeto. Este conjunto de reacciones hacia el objeto abstracto “el trabajo”, “la corrupción”, “la honestidad”, “la justicia”, etc. o concreto, “la persona trabajadora”, “la persona corrupta”, “la persona deshonesta”, “la persona injusta”, etc. tiene su origen en fenómenos psíquicos inconscientes. Una actitud ante un objeto abstracto o concreto es el resultado de uno o más valores instalados en la psiquis del individuo hacia dicho objeto abstracto o concreto. Un valor instalado en la psiquis de un individuo es aquel que activa uno o más estados emocionales cuando el individuo es enfrentado con el objeto concreto o abstracto que ha sido valorizado, es decir, aquel valor cuya violación activa uno o más estados emocionales.

Un incentivo es o se puede definir como un objeto concreto abstracto que tiene la capacidad de activar estados emocionales y afectivos en el individuo, los cuales sirven para energizar o motivar la conducta de ese individuo, no ante dicho primer objeto que activa directamente el estado emocional o afectivos, sino la conducta ante otro segundo objeto concreto abstracto con el cual el primer objeto está relacionado.

En forma somera podemos decir que la conducta ante un objeto concreto abstracto que está determinada por actitudes es energizada o motivada por estados emocionales y afectivos activados por los valores que tenga el individuo instalados en su psiquis con respecto al dicho objeto concreto o abstracto. Por el contrario, la conducta ante un objeto concreto o abstracto que está determinada por incentivos es energizada o motivada, no por los estados emocionales y afectivos que le pueda activar dicho objeto, sino por los estados emocionales y afectivos activados por otros objetos concretos o abstractos a los que se le llama incentivos. Los incentivos son objetos concreto o abstractos valorizados y, por lo tanto, tienen la capacidad de activar estados emocionales y afectivos en el individuo. Por ejemplo, el oro, el dinero, el reconocimiento de una figura significativa, etc. son objetos, algunos concretos y otros abstractos, valorizados positivamente. El castigo, el rechazo o desprecio de una figura significativa, etc. son objetos abstractos valorizados negativamente. La mayoría de los individuos en la sociedad tienen estos valores sobre estos objetos concretos o abstractos instalados en su psiquis. En consecuencia, su conducta ante ellos es el resultado de una actitud. Es decir, su conducta ante el oro, el dinero, el reconocimiento de las figuras significativas como objetos está orientada de forma automática por los estados emocionales activados por dichos objetos. Dichos objetos valorizados se convierten en incentivos cuando energizan la conducta hacia otros objetos no valorizados por el individuo, pero que están relacionados con dichos objetos valorizados. Por ejemplo, un individuo puede conocer los valores básicos de la sociedad con respecto a los objetos abstractos mentir o robar. Es decir, el individuo puede saber que mentir es malo y robar es malo. No obstante, ese individuo puede no tener instalados dichos valores en su psiquis y, en consecuencia, no responder ante la violación de dichos objetos abstractos valorizados con la activación de la emoción vergüenza. En consecuencia, puede mentir y robar sin que le dé vergüenza (a pesar de que conoce los valores de que mentir y robar es malo) debido a que no tiene dichos valores instalados en su psiquis. Sin embargo, ese individuo puede abstenerse de mentir y robar debido a algún incentivo. Es decir, los objetos mentir o robar puede asociarse con objetos que sí están valorizados positiva o negativamente, como por ejemplo el dinero o el castigo. De esa manera el individuo puede abstenerse de mentir o robar debido a que se le recompense con dinero al no hacerlo o se le castigue cuando lo hace. En este caso su conducta no es el resultado de una actitud ante los objetos abstractos mentir o robar, sino el resultado de los incentivos producidos por otros objetos concreto o abstractos que sí están valorizados.

Puede ocurrir también que un individuo tenga instalado en su psiquis el valor de que robar es malo y, en consecuencia, le dé vergüenza ser sorprendido robando. No obstante, a medida que el incentivo se hace más grande, es decir, a medida que la emoción gratificante del objeto que sirve como incentivo se hace más intenso, puede llegar a ser mayor que la intensidad de la emoción vergüenza y, en consecuencia, el individuo se ve incitado a robar, arriesgándose a ser sorprendido y ser castigado por la emoción vergüenza. Es decir, si se trata de un incentivo de 20 o 30 dólares, no robará pues la intensidad de la emoción gratificante de tener 20 o 30 dólares no es suficientemente intensa para contrarrestar la intensidad de la emoción vergüenza que sentiría si es sorprendido robando. No obstante, si se trata de 2 o 3 millones de dólares quizás se rinda ante la tentación del incentivo, aunque se muera de vergüenza si llega a ser sorprendido. Es por eso que muchos funcionarios honestos al caer en la tentación y ser sorprendidos robando terminan suicidándose por la vergüenza.

Como se puede apreciar, la conducta de los individuos en la sociedad puede ser energizada o motivada por las actitudes sociales básicas o por los incentivos. En las sociedades cuya con